Sabemos que moverse es bueno para la salud. Pero ¿sabías que hacer ejercicio también podría ayudar a que ciertos tratamientos contra el cáncer, como la inmunoterapia, funcionen mejor?
Un artículo reciente publicado en la revista científica Frontiers in Immunology plantea una idea muy interesante: el ejercicio puede cambiar el ambiente del tumor y hacerlo más «visible» al sistema inmunológico, lo que permitiría que los tratamientos sean más eficaces.
Tumores “fríos” y “calientes”: ¿qué significa esto?
En términos sencillos, algunos tumores están llenos de células del sistema inmune que los combaten: a esos se les llama tumores calientes. Otros, en cambio, tienen un ambiente “apagado” y sin mucha actividad inmunológica: son tumores fríos, y suelen responder peor a los tratamientos como la inmunoterapia.
¿Qué puede hacer el ejercicio?
Los investigadores han encontrado que el ejercicio regular puede ayudar a transformar tumores fríos en tumores calientes. ¿Cómo lo logra?
- Activa el sistema inmune: Al hacer ejercicio, tu cuerpo moviliza células que ayudan a combatir el cáncer. El ejercicio induce un fenómeno llamado “leucocitosis inducida por ejercicio”, que moviliza células inmunitarias como los linfocitos T y las células NK (natural killer) hacia la sangre y, lo más importante, hacia el tumor.
- Mejora la circulación dentro del tumor: Así se facilita la llegada de medicamentos y oxígeno, lo que puede frenar su crecimiento. Varios estudios muestran que el ejercicio regular favorece la infiltración de células inmunitarias con capacidad antitumoral, reduce las células inmunosupresoras y mejora la vasculatura del tumor, facilitando la llegada de oxígeno y medicamentos.
- Libera sustancias beneficiosas (mioquinas): Estas pueden frenar directamente la multiplicación de las células tumorales. Las contracciones musculares durante el ejercicio liberan mioquinas como IL-6, IL-15 o SPARC, con efectos directos sobre el crecimiento y la viabilidad de las células cancerosas.
- Reduce el ambiente inflamatorio dañino: Esto puede hacer que el tumor sea más sensible a la inmunoterapia. El ejercicio mejora el flujo sanguíneo dentro del tumor, lo que reduce la hipoxia (falta de oxígeno) y permite una mejor infiltración de células inmunitarias.
¿Qué tipo de ejercicio se recomienda?
Lo más efectivo parece ser una combinación de ejercicio aeróbico moderado (como caminar rápido o montar en bici) y ejercicios de fuerza (como usar pesas o bandas elásticas). No hace falta matarse en el gimnasio: con una rutina adaptada y constancia, se pueden obtener grandes resultados.

¿Es seguro hacer ejercicio si tengo cáncer?
Sí, y no estás solo/a. Ya se están haciendo programas personalizados para personas con cáncer, incluso en casos avanzados. Lo importante es adaptar el ejercicio a cada situación y contar con el acompañamiento de profesionales. En muchos casos, se puede empezar con caminatas suaves, ejercicios en silla o rutinas muy controladas.
El ejercicio no sustituye a los tratamientos médicos, pero puede convertirse en un gran aliado. Ayuda a sentirte mejor, a recuperar fuerza… y también, según la ciencia, mejora la respuesta del cuerpo a la inmunoterapia.
Moverse es salud. Y ahora sabemos que también puede ser parte del tratamiento.
Hapuarachi, B., Danson, S., Wadsley, J., & Muthana, M. (2023). Exercise to transform tumours from cold to hot and improve immunotherapy responsiveness. Frontiers in Immunology, 14, 1335256. https://doi.org/10.3389/fimmu.2023.1335256
